sábado, 12 de febrero de 2011

Islas

La tradición es un ente controlador que los seres humanos han creado para protegerse de ellos mismos, una renuncia voluntaria -como colectivo- de un grado considerable de libertad. Desde luego la tradición es sabia, algo que también puede decirse de Dios y del Diablo. Sin concluir que sea buena o mala, sí se puede afirmar que es intolerante; no admite excepciones sin castigo.

Su influencia tiene una fuerte componente geográfica. No podría ser de otra manera, las personas que ya han asimilado la tradición se presionan unas a otras para asegurarse de que los demás también cumplen sus reglas. Esta propagación depende de la cercanía física de los individuos a sus semejantes y, más modernamente, de su exposición a las formas de comunicación controladas y unidireccionales.

¿Y cuál es el castigo del que hablábamos antes para los que no abrazan la tradición? Como mínimo, el aislamiento. Los "raros" de este mundo se convierten en islas en un mar de cruel incompresión. Hay otros como ellos, pero la tradición se ha encargado de incomunicarlos. Se trata de una especie de evolución genética donde la mayoría de los individuos son normales, alineados con los patrones, y hay pocas mutaciones. Este sistema asegura que las excepciones sean realmente pocas y estén aisladas.


Puede ser difícil comprender esto -o no- en entornos cosmopolitas, pero se entiende perfectamente en aquellos rurales o excepcionalmente rancios. (No sé por qué me viene a la cabeza la película "Nadie conoce a nadie".)

Mucho se ha criticado Internet y las redes sociales, y me gustaría algún día defender ciertos puntos que a menudo son obviados precisamente por la mentalidad desde la que se analizan estos nuevos medios. Pero ahora sólo quiero resaltar que gracias a Internet hay puentes que comunican a los aislados, a los raros del mundo, permitiéndoles salvar distancias geográficas y muros mediáticos.

Internet comunica islas.

4 comentarios:

  1. Más que raros, tal vez la palabra sería "distintos" y para mí son los auténticos, los que se salen de la norma, los que despuntan en silencio o a gritos. ¿Internet? es el punto de unión entre los distintos y los "normales" o previsibles, pero sin lugar a dudas Internet une a gente.

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  2. Muy cierto. Diría incluso que es el destino del ser humano, que es tecnológico por naturaleza.

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  3. Estimado neonatres, muy interesante tu aportación y la "metáfora" de la isla. Me ha venido a la mente las aportaciones sociológicas de Talcott Parsons (no me preguntes por qué, sería incapaz de reproducir la secuencia mental que me ha hecho desembocar allí), resumiendo muy mucho, y a riesgo de ser dilapidado por los adoquines de la simplificación, diríamos que todo sistema (y un grupo humano lo es) tiende hacia una estructura ordenada y estable, con normativas producidas por el sistema social y asimiladas "genéticamente" por los individuos del sistema. Parsons profundiza en los elementos que conducen al sistema (sociedad) al orden. Por otra parte, de los estudios de este pensador se deriva una clara interconexión entre los sistemas sociales y económicos, estableciendo un claro paralelismo entre "estabilidad social" y "estabilidad económica". Te animo a que bucees entre la obra de este "desterrado" librepensador de principios del siglo pasado, estoy seguro que te sentirás gratamente identificado con, al menos, parte de su doctrina...

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  4. ¡Te agradezco la recomendación y tomo buena nota!

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