domingo, 22 de agosto de 2010

La manera es el objetivo

El medio es el fin, o mejor dicho, la manera de hacer las cosas es el objetivo en sí mismo.


Because as we both know, without purpose, we would not exist.
It is purpose that created us.
Purpose that connects us.
Purpose that pulls us. 
That guides us. 
That drives us. 


Vale, vale... lo he pillado. Pero para mí no es exactamente así.


De hecho, para mí, el objetivo es lo de menos. Ciertamente hay que tener uno o varios objetivos en la vida, pero sólo para provocar el movimiento, la selección de una serie de acciones dirigidas a no importa dónde.


Lo único importante es la manera de llevarlas a cabo. 


Todo en la vida está en movimiento. Los objetivos, entendidos como estados, como situaciones estáticas, no son posibles, son metas idealizadas que, en el mejor de los casos, quedan siempre por perfeccionar.


Entender esto nos evita frustraciones innecesarias.


No se puede ser feliz. Pero sí podemos vivir felizmente justo ahora.
No se puede ser honesto. Pero sí podemos actuar honestamente en un momento determinado.


Las acciones sólo pueden realizarse en el presente, de ahí el restringir su aplicación al momento actual. Si queremos ser de una forma determinada, alcanzar un objetivo, todo cuanto podemos hacer es intentar encadenar cuantos más momentos podamos de esa manera.


Esto, como digo, nos guarda de frustraciones, porque el objetivo estático queda evidenciado como una utopía, y la manera de actuar se revela como el verdadero objetivo. Hacer las cosas de la mejor manera posible debe ser satisfactorio en sí mismo. Porque es lo único que importa.



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