domingo, 7 de marzo de 2010

Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 2

Plataforma: PlayStation 2
Editora: Atari / Bandai Namco
Año: 2006
Pegi: 12+
Género: Lucha
Mola: Sí

Nunca he entendido el género de la lucha. Siempre lo he visto como un mero pim-pam-pum desenfrenado sin margen para pensar ni para saborear las escenas.

Pero no hay género, por poco que me guste, que no tenga algún título que me deslumbre. Y en el género de la lucha esa excepción es Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 2.


Estoy incapacitado como entendido en el género, pero quizá por eso mismo los aspectos que me cautivan de este juego sean significativos en algún sentido. Quién sabe.


Las hostias
Se trata de un juego de lucha ambientado en el conocido anime, por el que desfilan 120 personajes contando sus cambios de forma, magníficamente representados, con escenarios, menús y opciones que recrean muy bien el estilo de la serie, quizá con la única excepción de la música como aspecto algo flojo.


Pero lo mejor es la lucha en sí, como debe ser. El combate se ha diseñado desde la base de un auténtico 3D, en lugar de ser una adaptación del 2D. El control facilita mucho que el rival sea el pivote de rotaciones y traslaciones. Tienes los medios necesarios para hacer cosas como marear al contrario girando a su alrededor. Un control así de ágil sólo la había visto en Zone of the Enders, otro acertado enfoque de lucha tridimensional.

Entre otras acciones, puedes marcarte vertiginosas carreras volando, en las que si manejas bien los combos, consigues ataques demoledores.


Sin embargo dicho control hay que conocerlo, y aunque no es difícil, requiere algo de memoria y habilidad. Por eso viene fenomenal que traiga un completo tutorial clasificado por técnicas. A pesar de todo, tras un tiempo sin practicar lo pasarás mal cuando vuelvas a la carga.

Y si juegas mucho prepárate un spray de “3 en 1” para tu pulgar derecho. Yo no lo hice y me costó una tendinitis; palabra. No es que haya que aporrear botones al tuntún... hay que aporrearlos con conocimiento de causa, pero hay que aporrearlos.


El juego tiene 16 escenarios, algunos con efectos naturales y de otros tipos que afectan a los combates y que pueden ser desactivados. No hay una gran interactividad con los entornos, que son sólo modestamente destructibles, ni tampoco son grandes -esto hace un tanto inútil un minijuego de localización del rival que se da durante los combates-, pero dada la riqueza jugable de base, no se echa en falta mucho más.


Aquí no hay varias rondas por combate, sino sólo una algo más larga de lo habitual en estos juegos, lo cual se agradece porque permite recrear mejor las luchas. Por supuesto, siempre puede salirle a alguien un combate perfecto y acabarse en un momento, pero no es la tónica si luchas en niveles de dificultad apropiados para ti.

Durante los combates nos encontramos con varios indicadores que deberemos llenar, ya sea cargando energía o simplemente dejando pasar el tiempo, para poder realizar acciones especiales. Contribuyen a equilibrar los combates y los hacen más emocionantes, convirtiéndose casi en un minijuego paralelo.

En varios modos de juego puedes elegir luchar con relevos seleccionando cualquier combinación de personajes, de 1 a 5, sin tener que estar equilibrados los bandos. Comienzas con uno de ellos y puedes cambiarlo por el otro si la cosa se pone chunga, lo típico.


Los modos de juego
Si la base de un juego no es buena, los modos extra no aportan nada. En este caso la base es excelente y por eso se agradecen. Pero es que además estos modos de juego resultan ser muy afortunados, de manera que mejoran bastante el conjunto.



Por un lado nos encontramos con un modo historia -o mejor dicho “historias”- que incentiva luchar siguiendo arcos del anime y otros inventados, intercalando sencillas escenas de ambientación. Que nadie se haga ilusiones, son meras pinceladas que sólo pretenden que encadenes peleas con cierto transfondo.


Por otro lado tenemos los torneos -que deberían ser obligatorios en este género-, donde destaca el Torneo Mundial por la conocida regla de que pierde el que toca suelo fuera del ring.


Finalmente están los numerosos desafíos tipo pagoda, combates contra una sucesión de rivales de dificultad creciente. Algunas selecciones serán muy sugerentes para los fans de la serie. Tus mejores resultados quedan clasificados por la dificultad elegida como incentivo para superarlo. Parecerá una chorrada, pero los menús de esta sección están bien diseñados a pesar de ser simples, y le dan un aire... chulo -se aceptan sinónimos.


Las habilidades
Otro aspecto potenciador son los añadidos a la jugabilidad, especialmente las habilidades, que aquí se llaman Objetos Z. Proporcionan una faceta rolera que incentiva gratamente la longevidad del juego.


Puedes ganar o comprar estos objetos y configurar tu personaje para hacerlo realmente poderoso o, simplemente, adaptarlo mejor a tu estilo. Para obtener los mejores resultados no basta con atiborrar a un personaje de objetos, estos ocupan ranuras y deberían combinarse con criterio, incluso puede interesar dedicar alguna de las escasas ranuras a poderes como... añadir más ranuras.

Además, los personajes ya configurados quedan identificados por una clave que puedes compartir, con lo que si obtienes la clave de un super-mazacote que ha conseguido otro jugador con el sudor de sus pulgares, puedes añadirlo por la jeta a tu catálogo. Por Internet pululan cantidad de códigos de personajes realmente espectaculares.


Recuerdo que me hice un Trunks que me permitía encadenar una y otra vez mis ataques favoritos. No pienso compartir la clave del personaje. Mi tendinitis me costó.

Aunque tengas un personaje “tuneado”, no tienes por qué jugar siempre con él así. En cualquier momento puedes elegir jugar con el original sin perder la versión configurada.

Los objetos están clasificados por tipos y algunos afectan a otras facetas del juego fuera del combate. Para rematar su aprovechamiento, puedes incluso mezclarlos; si encuentras combinaciones adecuadas puedes obtener nuevos objetos.



También tenemos la parte de la biblioteca, donde coleccionar fichas de personajes de la serie que desbloqueas con tus progresos, además de la música. Otro aliciente que dice mucho de la voluntad de los desarrolladores por agradar a los fans del anime.

Para finalizar los añadidos, decir que el juego es altamente configurable, desde los controles hasta las cámaras, pasando por casi todos los parámetros del combate.


Cómo lo presentan
El título exhibe magníficos gráficos cell-shading que representan muy bien los diseños originales y los efectos de luces. Quizá los escenarios bajan un poco el nivel, pero siguen siendo muy buenos.


Todo se mueve con fluidez y la cámara se comporta primorosamente, cosas que se agradecen sobremanera en un juego de lucha 3D.

Los abundantes menús están bien diseñados y adornados con personajes que nos hablan y nos explican las distintas opciones. Es muy agradable navegar por ellos.



La música es el aspecto más flojo. Hay muchos temas musicales, cumplen para tenerlos de fondo, y algunos son interesantes, pero no pasan de ahí.

A pesar de no venir doblado -sí traducido y subtitulado-, no se echa en falta. Las voces originales japonesas resultan encantadoras, pudiendo elegir voces inglesas si es que queremos pillar algo al vuelo.

Para finalizar, el manual, aunque pequeño, viene en color. Otro detalle de seriedad que debería valorarse más. El libreto se centra en explicar los numerosos menús, dejando al tutorial del propio juego las explicaciones del combate.


Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 2 es el resultado de un inspirado diseño de luchas 3D y de un buen curro, por eso ofrece una excelente base jugable que además está muy bien aprovechada y condimentada. Uno de esos títulos que no da miedo recomendar.


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