miércoles, 31 de marzo de 2010

Corea 2010 - Entrada 3

Hoy he tenido una experiencia de lo más extraña y, a su manera, enriquecedora. Me he visto obligado a visitar un hospital por mi estado de salud -que ahora está mejorando-, y allí he vivido en mis doloridas chichas un sistema sanitario puramente capitalista.

Dios bendiga a Obama.

Nada más pedir asistencia, me han requisado el pasaporte -para asegurar el pago posterior-, te piden 10.000 wones -unos 7 euros- como depósito de una tarjeta que le sirve de identificación a tu acompañante -para flipar-, y un cartel te avisa de que es obligatorio ir con alguien que te avale; ya se sabe, si palmas no es legal que te saquen la VISA de la cartera y la pasen por la máquina.

Aquí si no pagas, no te puedes ni morir.

El trato, la diligencia y la profesionalidad han sido impecables, eso desde luego. Tampoco el precio final era tanto como temía, así que después de todo la cosa ha ido bien, tratamiento incluido.

Por cierto que las pastillas te las dan como ya había visto otras veces, fuera de su caja, en bolsitas de plástico individuales, y las justas para lo que dura el tratamiento. Al parecer así es costumbre aquí para los medicamentos recetados, no así para los de libre adquisición, los cuales te vienen con tu cajita y tu prospecto.

Tenía intención de hacer bastantes fotos en este mi tercer viaje a Corea, pero los acontecimientos no me están dejando tiempo de preparar las cosas. Espero que a partir de mañana pueda controlar mejor la situación.

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