lunes, 8 de febrero de 2010

Uno no importa, sólo importan todos

La tradición es sabia, como el diablo, y al igual que él puede tomar muchas formas. El sistema social imperante es una de ellas.


En la historia de Metal Gear Solid 2 el código "S3" significaba "Selection for Societal Sanity", un sistema psicosociológico de los Patriots para inducir líneas de conducta en los humanos. Los personajes que intervenían en la trama eran simultáneamente ganchos y víctimas de un complot que les sobrepasaba.

Una magnífica caricatura, en clave de ciencia-ficción, de la sociedad actual. Hipotecas, comodidades, impuestos, clases sociales, televisión... piezas de un engranaje que, a diferencia del sistema S3, nadie ha creado, pero al que todos contribuimos. Un ente con vida propia, donde las personas son meras células.

Es difícil saber cuales son sus fines últimos porque eso equivaldría a conocer cómo funciona. Sólo sabemos que actualiza a los tiempos modernos los fines de las tradiciones, de nuevo difíciles de comprender.

En MGS 2 había un elemento que le complicaba a los Patriots su manipulador tinglado: Internet. La caótica red de redes, estando libre de censuras, aportaba una entropía que desbordaba al retorcido sistema de los Patriots. Internet necesitaba ser controlada, filtrada, mediante un virus que se extendería por ella y que, paradójicamente, contenía en su interior los secretos de la libertad, los patrones a censurar.


En el sistema actual, al igual que en las tradiciones, uno de los mecanismos de defensa ante los individuos rebeldes es el aislamiento. Si alguien no se integra, es aislado con un doble propósito. Primero para que no contagie a otros, y segundo como castigo.

Internet, sin embargo, tiene la capacidad de poner en contacto a los aislados del mundo, superando las agrupaciones de la dimensión geográfica, que es propiedad de las tradiciones. Este nuevo escollo escapa por ahora al sometimiento de las tradiciones, que habían encontrado su máxima sofisticación en el control de los medios de comunicación, en manos de grupos empresariales. Pero aún no controlan esta nueva forma de relacionarse a una diminuta escala peer to peer, donde los flujos de información son mucho más numerosos y, lo más importante, bidireccionales.

Todos sabemos de los cada vez más frecuentes intentos -algunos con éxito- de controlar Internet. Curiosamente, cada control, al igual que el interior del virus de MGS 2, revela una aspecto de lo que significa libertad, y del que quizá no éramos conscientes. ¿Debemos dar las gracias por mostrárnoslo? No tanto, después de todo sólo nos dejarán saborearlo lo justo para saber que nos lo quitan.

Puede que la red al final también caiga sometida, pero hasta entonces, escribamos en blogs. Y comentemos en ellos.


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